martes, 24 de julio de 2018

el racismo lingüístico

RACISMO, RACISMO LINGÜÍSTICO Y FICCIÓN CINEMATROGRÁFICA.

         La segregación llamada “étnica” es la inscripción sobre el espacio de comunidades definidas en términos preferentemente culturales. La discriminación de una lengua o variante lingüística con la que se identifica un grupo etno-racial determinado suele conllevar la discriminación de ese grupo; y al contrario, la discriminación de los grupos e individuos distintos desde el punto de vista etno-racial implica, con mucha frecuencia, discriminación hacia la lengua o variante lingüística usada por ese grupo o por esos individuos para comunicarse entre sí. Esto puede llevar a hablar de ciertos estereotipos, ciertas creencias y ciertas actitudes que, en determinados casos, acabarían conformando una representación discriminatoria de algunos colectivos sociales. En el uso cotidiano de la lengua española, tal y como recoge Bañón Hernández (1996), encontramos frecuentes ejemplos de dicha representación: el símil “trabajar como un negro”, la palabra negro para designar a quien escribe una obra sin que sea reconocida su autoría, “ hacer el indio” como sinónimo de “hacer el tonto”, “merienda de negros” para indicar caos y desorden, “ir hecho un gitano” indicando que se va sucio o harapiento”, “hacer una judiada” en el sentido de traicionar a una persona, engañar a alguien “como a un chino”, es decir, con facilidad… Todos ellos se constituyen como el reflejo de los valores culturales y morales de nuestra sociedad, que, a través de la palabra se refuerzan y perpetúan. El lingüista Jonh Baugh,[2](1992) señala al respecto que:

         “... El racismo tiene desde luego un aspecto lingüístico: los racistas creen que su lengua (junto con la mayor parte de los aspectos de su cultura) es superior a aquellas de las razas “inferiores”. Semejante actitud, si se sostiene sobre una dominación política, bien sea manifiesta o encubierta, se emplea para justificar los intentos de imponer diversas doctrinas a los grupos raciales subordinados. Irónicamente, esta política suele proponerse en nombre de la “mejora” de la situación de los pueblos menos afortunados.”
             
         Esta situación es bien reflejada por las películas del género al que proponemos aproximarnos, para lo que nos es necesario delimitar primero el concepto de racismo. Una estricta definición del término es la que ofrece Michel Wieviorka(1992) cuando señala que para que se pueda hablar de este fenómeno debe existir la idea de un vínculo entre los atributos o el patrimonio físico, genético o biológico de un individuo o de un grupo y sus caracteres intelectuales y morales. El concepto nació en el siglo XX durante el periodo de entreguerras, y se difundió a partir de los horrores del nazismo, asociándose a formas de desprecio, rechazo y discriminación. Pero aunque esta noción es reciente, el fenómeno al que designa es antiguo y desde la primera mitad del siglo XIX el pensamiento social se ocupó de su estudio, contribuyendo a su formulación doctrinaria y erudita. En efecto, desde las ciencias sociales, pero también desde el resto de campos del saber, se otorgó un lugar privilegiado al concepto de raza como categoría capaz de explicar el cambio social e histórico. El conocimiento de la pertenencia racial, es decir, la posesión de disposiciones heredadas y transmisibles genéticamente, aportaba la clave de las diferencias morales, culturales y sociales. Pero tras la Segunda Guerra Mundial y los crímenes del holocausto, (precisamente acabamos de conmemorar el 60 aniversario de la liberación del campo de concentración Auschwitz-Birkenau)[4], el concepto sufrió un enorme retroceso. En la actualidad, la idea de raza es rechazada por la mayoría de las autoridades[5]científicas y morales del mundo occidental a la vez que es acogida y utilizada por aquellos grupos que ella había excluido y oprimido hasta el momento.
         El racismo no se basa en el conocimiento del otro sino más bien en la ignorancia acerca del mismo. Esta ignorancia es una restricción que se manifiesta por medio de estereotipos y de la construcción de un conocimiento distorsionado, destinado a legitimar una categorización biológica del grupo sesgado. Se apoya en elaboraciones míticas, consistentes en integrar en una sola imagen diversos elementos constitutivos de una cultura nacional y en organizar una representación del origen. El género western ha sido precisamente definido como un género mítico que narra el nacimiento de la nación americana. Desde hace unos años estamos asistiendo a una nueva manifestación del racismo que se aleja de los prejuicios declarados – tan presentes en los westerns- para dar paso a formas más sutiles que se han denominado bajo el epígrafe de racismo simbólico. Este puede ser caracterizado por su alejamiento de los estereotipos más burdos y de la discriminación aparente y por guardar cierto contacto con la realidad, que aunque es distorsionada, no se sustituye por perjuicios míticos o imaginarios sino que posee la capacidad de elaborar explicaciones racionales que remiten a la idea de problemas sociales muy reales. Nos encontraríamos ante racismo simbólico, por ejemplo, al afirmar que una escuela con alta tasa de extranjeros que no habla la lengua nacional va en detrimento del resto del alumnado.
         Partiendo de la teoría del relativismo lingüístico (cada lengua supone para sus hablantes una interpretación particular del mundo) y de la influencia que los medios de comunicación – en nuestro caso, la televisión y el cine- ejercen, queremos señalar la importancia que pueden alcanzar los mensajes ideológicos emitidos por dichos medios (en especial los que se manifiestan verbalmente) en la sociedad. No en vano las distintas organizaciones internacionales, gubernamentales o no, alertan una y otra vez sobre las manifestaciones racistas e insisten en la necesidad de combatirlas. Así, el Parlamento Europeo en su declaración sobre el Año Europeo contra el Racismo (1997) demandaba  la creación inmediata de un Observatorio Europeo sobre el Racismo y la Xenofobia, sugiriendo la práctica de “…una gran variedad de actividades para combatir el racismo, la xenofobia y el antisemitismo” y subrayando  “el papel esencial que deberían desempeñar los medios de comunicación en la denuncia del racismo y la intolerancia y en el fomento a la tolerancia y la solidaridad”.

Teun A. Van Dijk da otra vuelta de tuerca (1997) en su análisis sociopolítico de los medios de comunicación y de los fundamentos estructurales de los mismos al sostener que, en las sociedades industrializadas, los medios comunicativos son la principal institución de (re)producción ideológica, incluso más allá del propio sistema educativo, y que el conocimiento que transmiten no es objetivo sino sesgado, esto es, vinculado a los intereses de unos grupos de poder que disponen de los recursos necesarios para anteponerse a la formulación de una definición dominante de la situación social, convirtiéndose en la voz de dicha estructura de poder:
         “Los medios de comunicación juegan un papel muy específico (…) están ante todo fuertemente asociados con las formaciones sociales y las instituciones dominantes (…) Los programas informativos, películas, publicidad, televisión y demás formas de discurso producidas para el público de consumo están esencialmente coproducidas con los productores de textos utilizados como fuentes de información, es decir, con grupos de élite u organizaciones de poder aun cuando los que trabajan en los medios de comunicación sean quienes aporten su formato inicial y su formulación (…) En otras palabras, los medios de comunicación desempeñan un papel crucial en la reproducción de la hegemonía y del control ‘moderno’ basado en el consenso y estructurado ideológicamente.”

 En lugar de transmitir las creencias dominantes directamente, los medios de comunicación construyen una estructura interpretativa. Una gran parte de la estrategia textual de esta producción ideológica no funciona por lo que se dice, sino por lo que no se dice, lo que se ignora u omite, pero que siempre se implica. Así, no se limitan a transmitir o prescribir lo que la gente debería pensar sino cómo deberían hacerlo, fijando las condiciones de establecimiento y mantenimiento de una hegemonía ideológica. A partir de dicho tipo de discursos, la población formula inferencias estratégicas, construyendo modelos mentales generalizándolos en esquemas de actitudes. Especialmente indefensos ante esta situación encontramos al público más pequeño, cuya capacidad crítica aún no se ha desarrollado y que además pasa un elevado número de horas frente al televisor, elaborando así protoesquemas raciales o étnicos basados en los discursos de los programas y de las películas infantiles. En este contexto Van Dijk explicita la definición de racismo como una relación de poder social que implica, más que una relación de raza, una forma de abuso de poder de un grupo dominante frente a otro dominado.
         Muy oportunas nos parecen aquí las apreciaciones que recoge Bañón Hernández (1996) acerca del discurso discriminatorio etno-racial y que reproducimos a continuación (los subrayados en negrita son añadidos):

         “Desde el punto de vista de la simbologización en general, podríamos decir… que el discurso discriminatorio etno-racial se basa por un lado, en la invisibilización semiótica de la marginación y/o de los marginados; esa invisibilización puede presentársenos, primero como anulación y aniquilamiento simbólico, procesos que incluyen todas las estrategias semióticas y lingüísticas al alcance de los marginadores para dar la impresión de que la marginación o los marginados simplemente no existen; y segundo, como atenuación, proceso mediante el cual se edulcora la marginación y se nos atenúa su gravedad.  Y por otro, en la homogeneización simbólica, encarnada entre otras cosas, en una generalización argumental de los comportamientos negativos de individuos pertenecientes a grupos marginados: “Todos son iguales y siempre hacen o dicen lo mismo”.

  En las películas, las imágenes y las palabras condicionan al unísono el marco discursivo; las imágenes son una guía de percepción o reconocimiento cognoscitivo que pueden contribuir al fortalecimiento de estereotipos. También la traducción se constituye como un arduo problema del que el racismo puede llegar a formar parte. Nuestro difunto Premio Cervantes Cabrera Infante, gran cinéfilo, aseguraba durante el curso 1998 en un aula cultural de nuestra ciudad de Murcia el racismo brutal que se practica en la actualidad para el doblaje de actores de color, como Eddie Murphy. También los televidentes hemos podido comprobar con cierta indignación el racismo de algunas series americanas de los últimos años tales como “Cosas de Casa”, donde la presencia de personajes de raza blanca era prácticamente nula y sus apariciones ocasionales siempre encarnaban el rol del estúpido, el pérfido o el payaso. Creemos que estos comportamientos han sido practicados durante mucho tiempo en los westerns (y en general, en una larga lista de películas a lo largo de la historia del cine). Es lo que pretendemos justificar al lector con este artículo.

discriminacion linguistico

Discriminación lingüística

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La discriminación lingüística es el fenómeno de discriminación que una persona o grupo social puede sufrir debido a la lengua en la que se expresa o a sus particularidades lingüísticas.
A mediados de la década de 1980, la lingüista finesa Tove Skutnabb-Kangas capturó esta idea de la discriminación basada en la lengua con el concepto de lingüicismo, definido como "las ideologías y estructuras que se utilizan para legitimar, efectuar y reproducir la división desigual del poder y de los recursos entre los grupos que se definen sobre la base de la lengua".

Casos de posible discriminación lingüística


En España la situación de diversidad lingüística en el que junto al castellano, otras lenguas son instrumento de comunicación tradicional de la población de parte de su territorio, comenzó a ser desconocida con intensidad a efectos legales desde el siglo XVIII, momento en que se inició una política consciente de restricción y discriminación más o menos acentuada de las lenguas españolas distintas al castellano. Con la entrada en vigor de la Constitución de 1978, el idioma español o castellano fue declarado lengua oficial de todo el país, pero también se estableció que las demás lenguas españolas distintas al castellano serían también oficiales de acuerdo con lo que dispusieran los estatutos de autonomía de las Comunidades Autónomas. De esta manera, los estatutos de autonomía de Cataluña e Islas Baleares establecieron la cooficialidad del catalán en sus respectivas comunidades autónomas, y el de la Comunidad Valenciana estableció el mismo régimen para el valenciano, aunque modulando el alcance de dicha oficialidad en materia educativa a las zonas de predominio lingüístico castellano. Por otro lado, el estatuto de Galicia otorgó al gallego el cáracter de lengua cooficial en Galicia, el estatuto de autonomía de el País Vascoestableció la cooficialidad del euskera y el Amejoramiento del Fuero dispuso también la cooficialidad del euskera, pero sólo en las zonas vascoparlantes de Navarra.
En el caso de la Comunidad Valenciana y Navarra, comunidades con lenguas propias distintas al castellano, pero sólo habladas históricamente en una parte concreta del territorio de ambas comunidades, la declaración de cooficialidad de las lenguas distintas al castellano se hizo con arreglo al principio de zonas de predominio lingüístico. Así, el estatuto de autonomía de la Comunidad Valenciana declaró al valenciano lengua cooficial en todo el territorio de la comunidad, pero moduló la aplicación práctica en materia educativa de dicha declaración en función del predominio lingüístico histórico valenciano o castellano del lugar, determinándose dichas áreas lingüísticas por la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano. Por lo que se refiere a Navarra, el Amejoramiento del Fuero reconoció al euskera el carácter de lengua cooficial, pero sólo para las zonas vascoparlantes de Navarra que fueron identificadas en la Ley Foral del Vascuence con la definición de la Zona Vascófona. En Cataluña, asimismo, pese a ser hablado únicamente en el Valle de Arán, la lengua occitana en su modalidad aranesa, también fue declarado cooficial en toda Cataluña por Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, aunque se restringió la aplicación práctica de la declaración de cooficialidad del occitano en Cataluña a lo que dispusiera la normativa de aplicación.
De igual modo, hay diversas modalidades lingüísticas y lenguas a las que, pese a que los distintos estatutos de autonomía no les han reconocido el carácter de lenguas cooficiales, sí gozan de un reconocimiento como lenguas propias, históricas o tradicionales, y en su virtud tienen otorgado algún régimen de protección tanto cultural como legal por parte de las instituciones, como el asturiano en Asturias, el leonés en Castilla y León, el euskera en la Zona Mixta de Navarra, la fala en Extremadura o el aragonés y el catalán en Aragón.[cita requerida]
El 15 de septiembre de 2001 España ratificó1​ la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias del Consejo de Europa, en la que España deja señalado
En los dos informes que ha realizado hasta ahora el Comité de Expertos del Consejo de Europa sobre la planificación de la Carta en España, no aparece ningún comentario sobre supuestas discriminaciones referidas a la lengua castellana .Al contrario, se pide a España nuevos esfuerzos para proteger las lenguas regionales y minoritarias y detectó lagunas en la aplicación de la Carta de Lenguas Minoritarias, especialmente en la justicia, administración, educación y medios de comunicación

Navarra


En Navarra los sectores políticos y sociales nacionalistas vascos y vasquistas denuncian desde hace años como discriminación lingüística de los vascoparlantes el hecho de que la legislación navarra recurra al concepto legal de predominio lingüístico por la que el euskera sólo es lengua cooficial con el castellano en las zonas tradicionalmente vascoparlantes y no en todo el territorio de la comunidad, exigiendo la implantación de un modelo de euskaldunización dirigida de todo el territorio como el llevado a cabo en el País Vasco.2​ También acusan al gobierno foral de no trabajar con los organismos sociales del euskera.3
Por el contrario, durante la década de 1990 los sectores políticos y sociales navarristas denunciaron la discriminación lingüística de los castellanoparlantes en el acceso al empleo público al ser valorado desproporcionadamente el conocimiento del euskera en los procedimientos de selección de empleados públicos.4​ Defendiéndose desde estos sectores el apoyo a la diversidad lingüística de Navarra y su rechazo a hacer el euskera obligatorio en el centro y sur de la comunidad donde la lengua propia histórica es el castellano.5

Comunidades de lengua catalana

En Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares prácticamente todos los habitantes conocen el castellano, siendo el catalán el idioma propio (en la Comunidad Valenciana bajo la denominación de valenciano).[cita requerida] En las tres comunidades, el catalán lo entienden 10.804.028 personas (6.502.880 en Cataluña, 3.448.368 en la Comunidad Valenciana y 852.780 en las Islas Baleares), 8.812.416 lo hablan (5.698.400 en Cataluña, 2.407.951 en la Comunidad Valenciana y 706.065 en las Islas Baleares) y aproximadamente 5.942.215 personas lo utilizan como lengua habitual.[cita requerida]

discriminacion y racismo en el peru

DISCRIMINACIÓN Y RACISMO EN EL PERÚ


causas y conseuencias de la discriminacion

Causas y Consecuencias de la Discriminación


La discriminación es la conducta dirigida a alguien únicamente por pertenecer a un grupo determinado. Se trata de un comportamiento observable, se refiere a actos manifiestos de las personas hacia los miembros de los grupos.
Dos de los tipos de discriminación más extendidos son el racismo cuando esta conducta se dirige hacia un grupo racial y quien la lleva a cabo se llama racista. Y el sexismo cuando se basa en el sexo y se denomina a quien la ejerce sexista. Por lo general son los estereotipos y los prejuicios los que conducen a la discriminación.
causas y consecuencias de la discriminación
El prejuicio se define como una actitud, por lo general negativa, hacia los miembros de un grupo. Es la evaluación de alguien basada en su raza, sexo, religión o simplemente por la pertenencia a otro grupo diferente al propio.
Los estereotipos son las creencias de que los miembros de un grupo comparten una característica particular, pueden ser positivos o negativos.
Representan los conocimientos que se tienen sobre los miembros de ciertos grupos, aunque se sepa que esos conocimientos son falsos. Por ejemplo, las personas mayores son débiles, los americanos padecen obesidad o los alemanes no son simpáticos.

Causas de la discriminación

Se han realizado numerosas investigaciones para estudiar el concepto de discriminación y sus posibles causas. Se han encontrado diferentes factores, cada uno de ellos son suficientes pero ninguno necesario, para que se acabe produciendo la discriminación: motivacionales, socioculturales, de personalidad y cognitivos.
A continuación vamos a ver detenidamente en qué consiste cada uno de estos factores y sus diferentes componentes.

Factores motivacionales

Desde este enfoque la discriminación es el resultado de tensiones, emociones, miedos y necesidades del sujeto. Este comportamiento sirve para reducir estados emocionales negativos o satisfacer necesidades básicas. Dentro de los factores motivacionales podemos distinguir:
  • Frustración y chivos expiatorios. Según definió Berkowitz, la interferencia en la consecución de las metas (frustración) produce una activación emocional (ira) que a veces culmina en agresión. La teoría del chivo expiatorio sostiene que las diversas frustraciones de la vida pueden generar una agresión desplazada que reduzca y desahogue este nivel de frustración. Con frecuencia los destinatarios de la agresión desplazada son los miembros de grupos a los que no pertenecemos.
  • La teoría de la identidad social. Esta teoría indica que estamos motivados a mantener una evaluación general positiva de nosotros mismos que está determinada por la identidad personal y la identidad social. La identidad personal se basa en los logros personales y de cómo los valoramos en comparación a los demás. Y por otro lado la identidad social se basa en la pertenencia a determinados grupos. Habitualmente asignamos a los grupos que pertenecemos un mayor valor y por tanto se lo quitamos a los grupos de los que no formamos parte. De esta manera, al favorecer las percepciones de nuestros grupos y despreciar a los grupos a los que no pertenecemos, mejora nuestra identidad social.

Factores socioculturales

Algunos investigadores señalan que la discriminación, igual que los prejuicios son aprendidos. Esta información aprendida suele venir de tres fuentes diferentes:
  • Los padres o personas de referencia. En un estudio realizado en los años 50 por Bird, Monachesi y Burdick, encontraron que casi la mitad de las familias blancas a las que entrevistaron habían prohibido a sus hijos jugar con niños negros. Además estos padres solían hacer especial hincapié en cualquier noticia de actos delictivos de este colectivo para demostrar que tenían razón ante esa prohibición. Como resultado, otro estudio realizado en la década de los 90 por Rohan Y Zanna, concluye que los niveles de prejuicio racial de padres e hijos coinciden en buena medida. Otra consecuencia de este factor de discriminación es que los niños de diversos países o regiones del mismo país aprenden a odiar a diferentes grupos étnicos.
  • Los medios de comunicación de masas. Aunque en los últimos años se ha tratado de no transmitir los prejuicios ni la discriminación a través de estos medios, aún hoy en día se pueden apreciar actitudes sexistas o racistas en los anuncios, programas de televisión, etc. aunque de forma más sutil o que pasa más desapercibida que hace unos años.

Factores de personalidad

Diferentes estudios han concluido que existe un tipo de personalidad autoritaria, y que los individuos más autoritarios suelen ser más racistas. De esta forma se ha demostrado que los factores de personalidad también pueden influir en que una persona utilice la discriminación o no.
Al igual que los otros no es un factor determinante. Puede ocurrir que un individuo tenga una personalidad autoritaria pero que nunca llegue a ejercer la discriminación.

Factores cognitivos

La creencia de que un grupo posee características negativas genera desagrado hacia él y por tanto los comportamientos discriminatorios. El componente principal en este caso son los prejuicios negativos sobre ese grupo. Por ejemplo, un aspecto fundamental de las campañas nazis contra los judíos fue la propaganda negativa que difundieron de estos.
De esta manera justificaban los arrestos y posteriores asesinatos. Mostraban a los judíos como conspiradores, sucios y peligrosos y que por tanto era necesario controlarles. La formación de estos estereotipos negativos que llevan a la discriminación puede venir de dos procesos:
  • Categorización. Este proceso consiste en colocar en un grupo a una persona, objeto o estímulo. Se trata de realizar suposiciones sobre las características de ese elemento que comparte con los demás miembros del grupo en el que le estamos incluyendo. Esta categorización es necesaria para desenvolvernos en el día a día y en muchas ocasiones esas suposiciones que nos permiten clasificar son correctas. Pero en otras ocasiones la categorización es incorrecta, y esto suele ocurrir principalmente con los grupos humanos. Solemos atribuir a todos los miembros de un grupo las mismas características que a su vez les hacen diferentes de nuestro propio grupo.
Estos prejuicios una vez más suelen ser aprendidos de los padres, compañeros e instituciones. También se adquieren a través de las experiencias que se hayan vivido con ese grupo que se generaliza a todos los miembros.
  • Procesamiento selectivo de información. Por un lado las personas tendemos a ver lo que queremos ver. Prestamos especial atención a la información que confirma nuestras expectativas o estereotipos y omitimos aquella que las niega. Además las investigaciones también han demostrado que la información congruente con estos estereotipos se recuerda mejor. En un estudio realizado por Cohen en 1981, se mostraba a los participantes un vídeo de una mujer cenando con su esposo para celebrar su cumpleaños. Cuando se dijo a los sujetos que la mujer era camarera, recordaron que en la escena bebía cerveza y tenía un televisor. Cuando se les dijo que era bibliotecaria, recordaron que usaba gafas y que estaba escuchando música clásica. Los estereotipos que tenían sobre las camareras y las bibliotecarias hizo que recordaran únicamente los datos que eran congruentes con esas creencias.
Por lo tanto, los sesgos o errores al procesar la información fortalecen las creencias negativas o estereotipos sobre un grupo aunque sea erróneos.

Consecuencias de la discriminación

Podemos enumerar consecuencias de la discriminación a diferentes niveles:

1- Para la persona víctima u objetivo de la discriminación

En primer lugar, los miembros que pertenecen a una minoría sobre lo que se ejerce la discriminación están objetivamente peor de lo que estarían si no existieran esos prejuicios contra ellos. Repercuten en el plano psicológico, económico y físico.
Algunos estudios han indicado que pertenecer a una minoría puede ser un factor de riesgo para desarrollar algunas enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad. Además los miembros de los grupos minoritarios tienen menos empleos, tiene más dificultades para acceder a un puesto de trabajo, son puestos de menos prestigio y peor salario que los miembros de las mayorías.
Por otro lado, es más probable que los individuos que pertenecen a grupos minoritarios sean víctimas de la violencia de los sujetos que forman parte de grupos mayoritarios.

2- En el ámbito comunitario

La discriminación afecta en diferentes ámbitos de la sociedad, impidiendo en muchos casos su propio crecimiento debido a que se produce una fractura social e impide aprovechar los beneficios de la diversidad.
Además el grupo tiende a ser marginado, se evita el contacto con ellos y se les excluye de la sociedad. Habitualmente esta marginación deriva en problemas más graves como la formación de pandillas que incurren en actos ilegales y delictivos.

3- Actitudes negativas

La discriminación además genera en las personas una serie de actitudes y comportamientos negativos como la ira y la agresividad contra los miembros que no pertenecen a su grupo.
En muchas ocasiones esto lleva a la violencia verbal y física entre los miembros de los diferentes grupos que puede tener consecuencias muy graves como el asesinato.

Formas de combatir la discriminación

Como hemos visto la discriminación tiene causas muy diversas y por eso parece complicado eliminar la discriminación y los prejuicios negativos por completo.
Pero sí se han realizado numerosos estudios orientados a reducirlos y se han señalado varias técnicas que pueden resultar útiles para ello.

1- Control consciente de los estereotipos

A finales de los 80 Devine realizó una serie de investigaciones que señalaban que incluso los sujetos que en principio no tienen prejuicios, en ocasiones tenían comportamientos o pensamientos discriminatorios porque hay una serie de prejuicios que se adquieren de forma inconsciente.
Por otro lado, de estas mismas investigaciones concluyó que los individuos sin prejuicios controlan de forma consciente sus pensamientos sobre el grupo minoritario, aunque sabe cuáles son los estereotipos negativos de esa minoría, no cree en ellos y no los utiliza para discriminarles.
Así que este autor indica que se pueden superar los prejuicios inculcados, aunque requiere un esfuerzo de atención y tiempo porque no va a ocurrir automáticamente. Se trata de controlar de manera consciente los efectos de los estereotipos en los propios juicios sobre los grupos minoritarios.

2- Legislación contra la discriminación

Parece complicado que se llegue a eliminar la discriminación a través de leyes, porque no se pueden controlar los prejuicios y estereotipos de una persona, igual que no se pueden controlar sus pensamientos.
Pero las leyes si pueden garantizar que los miembros de las minorías no sean tratados de formas diferentes, y las leyes en contra de la discriminación reducen la frecuencia y la gravedad de estos actos.
Otra función de las leyes es establecer normas e indicar qué es aceptable y qué no en una sociedad. En la medida que el individuo entienda que la discriminación no es aceptada en su entorno será menos probable que emprenda esos actos.
Con el tiempo, se acaban por interiorizar las actitudes no prejuiciosas, porque estas conductas se vuelven rutinarias, la no discriminación se convierte en un hábito. No se deja de ejercer por miedo a las leyes si no porque la persona ya lo entiende como una conducta que no es correcta.

3- Contacto entres grupos mayoritarios y minoritarios

Tal como afirma Pettigrew la hipótesis del contacto afirma que el contacto entre los miembros de grupos diferentes lleva a actitudes más positivas de unos hacia otros. Este contacto servirá para que las personas del grupo mayoritario comprueben que los estereotipos que existen sobre el grupo minoritario no son correctos.
Aunque también se ha visto que este contacto tiene que contar con una serie de características para que sea efectivo contra la discriminación. Estos requisitos son sobre todo, que el contexto en el que se produce el encuentro sea de cooperación entre los miembros de ambos grupos y que los individuos tengan una posición social aproximada.
Igualmente es aconsejable que este contacto se empiece a producir en edades tempranas porque los niños pueden modificar más fácilmente sus prejuicios que los adultos que llevan años teniendo una creencia determinada.

la historia de la discriminacion

El 21 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, por ello recordamos la matanza de Sharpeville, un sangriento acontecimiento ocurrido en 1960, en la localidad de Sharpeville en Transvaal,  Sudáfrica,  En ella, una manifestación de habitantes de color que protestaban contra el régimen del apartheid, fue acribillado por la policía. Los resultados fueron 69 personas de color muertas, entre ellas mujeres y niños, y 180 que heridos.
Apartheid
El apartheid, que significa “separación” en afrikáans, fue un sistema de segregación racial en Sudáfrica impuesta por los afrikáneres, un grupo étnico de origen neerlandés cuya área de asentamiento se extiende fundamentalmente por territorios de Sudáfrica y de Namibia. Históricamente, la identidad de este pueblo ha liderado sobre dos elementos fundamentales: la lengua afrikáans, derivada del neerlandés, y la religión calvinista.
Consistía en la creación de lugares separados, habitacionales, estudio o recreo, para los diferentes grupos raciales (blancos y negros). El sistema incluía, la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre ambas razas.
La discriminación racial de los afrikáner hacia la población negra no fue formalizada sino hasta 1948, fecha en la cual empezó a tomar forma jurídica al ser respaldada por leyes promulgadas a tal efecto. Su propósito era conservar el poder para la minoría blanca, 21 % de la población, que en otras condiciones habría perdido su posición de privilegio.
Se hacía una clasificación racial de acuerdo a la apariencia, a la aceptación social o a la ascendencia. Una ley promulgada en 1950 reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían habitar blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares, para mantener la mayor cantidad posible de negros en las zonas rurales y evitar la aparición de una clase negra urbana. También se prohibió que la población negra pudiera comprar inmuebles dentro de los centros urbanos, marginando de todas las maneras posibles esta raza, de modo tal que el país esté bajo dominio de los blancos.
Resistencia
Durante la década de 1950 arreciaron las protestas contra el régimen de apartheid. El Congreso Nacional Africano (ANC) y el Congreso Panafricano (PAC, creado en 1958) canalizaron el movimiento de protesta.
Posteriormente, el 21 de marzo de 1960 la policía abrió fuego contra una manifestación antigubernamental en Sharpeville. El 30 de marzo de 1960 el gobierno declaró el estado de emergencia y fueron detenidas 11,727 personas. El ANC y el PAC fueron prohibidos y sus miembros obligados a pasar a la clandestinidad o a exiliarse.
Desde ese momento ambas formaciones abandonaron la tradicional estrategia de protesta no violenta e iniciaron una incesante lucha armada. A la matanza de Sharpeville sucedió una oleada de protestas en todo el mundo.
Sharpeville supuso un punto de inflexión en la historia sudafricana desde la posguerra, ya que durante los 30 años siguientes el país se encontraría cada vez más aislado por parte de la comunidad internacional.
En recuerdo de la masacre, el 26 de octubre de 1966 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 2142 (XXI), proclamó el 21 de marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Este organismo internacional ha mostrado un serio interés por esto, por lo que la prohibición de la discriminación racial ha quedado consagrada en todos los instrumentos internacionales básicos de derechos humanos.
Abolición
Frederik de Klerk logró asumir el cargo de presidente de Sudáfrica en 1989, comprendiendo que el escenario de la política mundial presionaba a realizar grandes cambios políticos en Sudáfrica. Es por esta razón que abandonó sus posiciones conservadoras e inició negociaciones con otros políticos blancos para poner fin al apartheid. Entre 1990 y 1991 fue desmantelado sistemáticamente el sistema legal sobre el que se basaba el apartheid, derogando paulatinamente las leyes que habían dispuesto la segregación racial desde 1948.
En 1992, en la última ocasión en que sólo los blancos votaron, un referéndum le concedió facultades a De Klerk para avanzar en negociaciones para una nueva constitución con el ANC y otros grupos políticos de la población negra. Finalmente las partes llegaron a un acuerdo sobre un borrador de constitución y fijaron una fecha tentativa para las nuevas elecciones para el presidente y el parlamento: éstas se producirían en abril de 1994, elecciones en las que la población negra ejerció su derecho al sufragio por vez primera en la historia del país, gozando de plena igualdad de condiciones.
El líder del ANC, Nelson Mandela, preso 27 años por rechazar este indignante régimen de discriminación, resultó elegido presidente del país por una amplísima mayoría. Mandela suprimió los últimos vestigios del apartheid.

causas y caracteristicas del racismo

Causas del racismo

Etnocéntricas

La discriminación racial por etnocentrismo tiene como premisa que los hombres que no están en la etnia de “nosotros” pertenece a la etnia de “ellos”, principalmente si su linaje es dudoso o está mezclado con otras razas.
Por ejemplo, en la América española, los blancos peninsulares llamaban blancos criollos y blancos de orilla a aquellos blancos que, teniendo ascendencia europea, habían nacido en América y que tenían una posición social inferior a los nacidos en el Viejo Continente.

Ideológicas

Se basa en preceptos ideológicos planteados con la filosofía. Por ejemplo, durante el fascismo alemán, Alfred Rosenberg, considerado el pensador de Hitler, escribió un tratado en el que afirmó que la “raza aria” era superior a la judía.
En el lado opuesto del globo, Watsuji Tetsuro argumentó en su libro Fudo que el ambiente natural de Japón tenía rasgos únicos, razón por la que los japoneses eran seres especiales con cualidades que no tenían chinos ni coreanos.

Pseudocientíficas

Llegó a llamársele “racismo científico” cuando estuvo de moda entre los siglos XIX y XX. Se valió de pseudociencias como la frenología para tergiversar conceptos de biología evolutiva, a fin de construir modelos de pensamiento en los que se fomentara la eugenesia y la “limpieza racial”.
Se pensaba que sólo los blancos tenían derecho a la supremacía y se tenían evidencias supuestamente “científicas” para demostrar este punto de vista.
Ninguno de los postulados del “racismo científico” tiene veracidad, por lo que carece de fundamento. No hay evidencias que los respalde. Por tanto, ese concepto está desechado y superado, sin ninguna vigencia en la ciencia de la actualidad.

Religiosas

Aquí se usan criterios religiosos para cimentar el racismo. Alfred Rosenberg, mencionado arriba, sugirió que al cristianismo se le debía borrar toda faceta de judaísmo o de aspectos raciales semitas, pues Jesucristo era ario, alemán y, por consiguiente, europeo.
El mormonismo tampoco se queda atrás. En su libro sagrado, se expone que Dios estipula que los hombres buenos son blancos, mientras que los malos son los negros, que son fruto de un castigo divino.

Folclóricas

Esta causa es rara, pero existe y hay constancia de ello. Se centra, pues, en el racismo que se vale de la cultura popular.
Esto pasa mucho con la etnia de los dogones en Mali, quienes por tradición oral creen fervientemente que un niño nacido blanco es una manifestación de espíritus malignos, y por ello, debe morir. Si vive, es objeto de escarnio entre los suyos, sin saber que tal blancura se debe a una condición genética llamada albinismo.

Características de el racismo

En base a lo anterior, se puede decir que el racismo reúne estas cuatro características esenciales:

Actitud prejuiciosa

El grupo racial odiado es por definición malo sin dar razones concretas y demostrables del por qué. Simplemente se asume que hay razas “superiores” e “inferiores”, sin aceptar más explicaciones que las dadas por una doctrina determinada.

Conducta agresiva

Se emplea la violencia verbal, psicológica o física contra el grupo racial discriminado. Puede haber acoso y maltrato.

Fijación por la raza

Indistintamente de su credo religioso o militancia política, la raza “inferior” lo es por sus rasgos físicos relacionados con su color de piel. Para un supremacista blanco, un negro es un ser inferior sin importar si es cristiano, musulmán, judío, republicano o demócrata.

Discurso del odio

Los mensajes del racismo están cargados de un fuerte desprecio por las razas discriminadas, a las que se enseña a odiar, menospreciar y, en lo posible, eliminar. Se intenta que estas ideas tengan influencia en la política pública, las leyes y el sistema escolar.

Consecuencias

El racismo ha tenido efectos perniciosos que se han visto a lo largo de la historia. Entre los más peligrosos se encuentran:

Genocidios

La “limpieza racial” ha sido perpetrada en matanzas como las ocurridas en el Holocausto, la Masacre de Nanking y el Genocidio de Ruanda.

Apartheid

Un ejemplo es el de Sudáfrica, en el que a los negros se les negaron sus libertades plenas. En los Estados Unidos hubo un régimen muy similar en el que ni siquiera podía haber matrimonios interraciales.

Esclavitud

Práctica muy habitual durante la época de la colonización europea y que perduró hasta bien entrado el siglo XIX.

División y desigualdad social

El ejemplo más práctico está en el sistema de castas impuesto por la Corona española en sus dominios americanos, en el que las castas superiores tenían mejores condiciones socioeconómicas que las castas inferiores.